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viernes, 18 de septiembre de 2009

La abducción de los Hill

Voy a pasar un artículo de Diego Zúñiga que no tiene desperdicio y que deja en evidencia cuanto hay de mito sobre las abducciones.
Este artículo habla de la primera abducción en la historia, la del matrimonio Hill. Una supuesta abducción que dió lugar a uno de los fenómenos más llamativos de la ufología. Una historia en la mente de Betty Hill, que fué inducida por los relatos leídos o contados por su hermana con anterioridad, así como del visionado de series de televisión. También se deja en evidencia la tergiversación de los ufologos, que llegaron a decir a Betty Hill lo que había visto, corregirla en lo qué narraba y la mitificación de varios detalles que han pasado a formar parte de las actuales leyendas sobre las visitas de extraterrestres.


LA HISTORIA

Si hubo una historia que marcó a la ufología fue la experiencia protagonizada por el matrimonio formado por Betty y Barney Hill , la que generó el despegue publicitario de las hoy llamadas “abducciones”.

Tal fue la trascendencia del caso que se llegó a filmar una película y a escribir un libro dedicado monográficamente a él. El relato, además de los detalles que lo convirtieron en un “clásico”, tenía el aderezo que significa el que la pareja fuera racialmente mixta, algo que significaba una gran presión social en su tiempo: Betty era blanca y Barney, negro (1), lo que (como veremos) tendrá incidencia dentro de la narración. Ella era una trabajadora social y él un empleado de correos, y como suele suceder en la ufología ambos eran muy respetados y apreciados en su comunidad, lo que supuestamente debiera asegurar la veracidad de lo narrado.

El matrimonio Hill


Todo fue más o menos así:

La noche del 19 al 20 de septiembre de 1961 ambos (en compañía de su perrita Delsey) volvían en su Chevrolet "Bel Air" de pasar unas breves vacaciones en Canadá, cuya frontera con EE.UU. cruzaron pasadas las nueve de la noche. El paseo fue programado debido a las tensiones que sufría en ese momento Barney Hill, propenso a las úlceras nerviosas. Tras tomar la autopista US3 en White Mountains, Betty avistó una luz bajo la Luna (una estrella, en primera instancia) que aparentemente tenía movimiento y que, según ella, no había avistado antes cuando miró en la misma dirección. Barney sugirió que podría ser un satélite, pero desde un comienzo Betty trató de convencer a su esposo de que estaban viendo un plato volador.





Con Barney al volante y Betty observando con los binoculares los movimientos del objeto, siguieron su trayecto. Pero la mujer creyó ver una hilera de ventanas y su contagiosa ansiedad ya había exasperado a Barney, quien tras oír un angustioso “te digo que pares, para el coche y míralo, es asombroso” (2), optó por indagar. Detuvo el vehículo al medio de la carretera, se bajó y fue directamente hacia el objeto, que ahora se hallaba a la altura de la copa de los árboles. Con los prismáticos, dijo haber divisado (a través de las ventanillas que supuestamente rodeaban al objeto) media docena de seres uniformados con gorras que estaban muy ocupados con los mandos del aparato.




Uno de estos entes se quedó observándolo detenidamente, con unos ojos que impactaron al testigo, quien comparó al tipo con un “nazi”.

La situación lo atemorizó y volvió al auto corriendo y gritando que estaban a punto de ser capturados. Betty no había visto nada, pues estaba ocupada de vigilar que no viniera ningún auto que los pudiera embestir y de llamar a Barney con frases cariñosas al estilo de “¡idiota, vuelve aquí!”. Ya de vuelta en el auto, se vieron sorprendidos por un extraño zumbido (3).





Curiosamente, Betty no vio el objeto, pese a que lo buscó infructuosamente. Así llegaron a casa a eso de las cinco de la madrugada del 20 de septiembre. Pese a que habían acordado no contar nada para no quedar de locos, Betty no pudo soportar mucho tiempo y ese mismo día llamó a su hermana Janet Miller (quien ya había visto OVNIS) para contarle su excitante experiencia.

Janet le confirmó a Betty su temor de que el OVNI podría haberla irradiado y le dijo que, después de hablar con un médico vecino, era posible medir la radiación con una brújula. Aunque esto no es efectivo, Betty hizo lo propuesto por su hermana y dijo que la aguja de la brújula se había comportado de forma extraña, aunque Barney no observó nada inusual. De cualquier modo, su esposa quedó convencida de que habían sido alcanzados por radiación nuclear. Janet también le aconsejó a su hermana llamar a la base aérea de Portsmouth, donde no consideraron mucho la historia hasta que mencionaron que el presunto OVNI "tenía unas aletas laterales provistas de luces rojas".

Entonces pidieron hablar con Barney, quien había estado más cerca del “aparato”. Un par de días después, Betty fue a la biblioteca y leyó el libro “Flying saucer conspiracy”, de Donald Keyhoe, lleno de historias “tales como hombres del espacio con rayas de cebra, una entidad con cara de elefante, seres de seis brazos y cuatro metros de altura, cuentos de monstruos del espacio y fraudes de contactados”, según Martin Kottmeyer.

Betty se convirtió en una devoradora de libros ufológicos, que podrían haber influido en sus pesadillas posteriores y en la totalidad de su relato. La lectura la incitó a escribir a las oficinas de Washington del NICAP para contar su avistamiento. El NICAP mandó a Walter Webb, profesor de Astronomía e investigador local, quien entrevistó a los Hill por casi ocho horas el 21 de octubre de 1961, llegando a la conclusión de que “el incidente ocurrió tal como lo informaron, excepto algunos detalles técnicos”. Al mes siguiente, los investigadores C.D. Jackson y Robert Hohman estuvieron casi doce horas con la familia. Fueron ellos quienes, además de hablarles de la posibilidad de que existiese vida en Alfa Centauro o Tau Ceti, notaron que el matrimonio había tardado dos horas más de lo previsto en llegar a su casa, sugiriendo un presunto “tiempo perdido”. Para algunos esas dos horas se pueden atribuir al hecho de que se fueron por rutas secundarias.

“Considerando las variaciones en el trayecto y el tiempo que perdieron tratando de encontrar el camino de vuelta a la carretera principal, no es sorprendente que hayan llegado a Portsmouth dos horas más tarde”.

Además, detuvieron el vehículo en reiteradas ocasiones y manejaron a bajísimas velocidades durante varios minutos. En la carta enviada a Keyhoe no se mencionaba ningún tipo de abducción, porque no fue sino hasta diez días después del incidente que Betty tuvo sus primeras pesadillas. En ellas, la mujer “veía” que los alienígenas habían parado el auto para sacar a la pareja y llevarla a bordo de la nave espacial, donde eran sometidos a un examen médico. Esas pesadillas se sucedieron por cinco días, y tras contarla a quien quisiera y no quisiera oírla, comenzaron a surgir diversas interpretaciones. Por allí la supervisora de Betty le sugirió que estos sueños podrían estar basados en la realidad, y la dupla Hohman-Jackson le hizo ver que tal vez reflejaban una abducción que explicaría las dos horas de retraso en su arribo a casa.

Obsesionados por la experiencia y por los diversos malestares físicos que aquejaban a Barney, entre ellos una agudización de una úlcera estomacal, decidieron acudir a un médico especialista. Por ello visitaron al doctor Patrick Quirke, cuyo trabajo no generó mejorías. Entonces llegó a manos del psiquiatra Duncan Stephens, quien supuso que los problemas de Barney se debían a que había abandonado a su primera esposa (negra) por Betty (blanca), lo que habría generado una fuerte carga emocional en el hombre. Él lo derivó en 1963 a la consulta del psiquiatra Benjamin Simon, pues consideraba que el problema de Barney (y también el de Betty y sus pesadillas) sólo tenía una solución de orden psicoanalítico.

La primera consulta se realizó el 14 de diciembre de 1963, y el sábado 4 de enero de 1964 comenzaron las sesiones de hipnosis, a las cuales también acudió Betty. Con ella fue posible recuperar lo que habría ocurrido: después de oír esos zumbidos extraños, el motor del automóvil dejó de funcionar en un camino secundario. Allí aparecieron unos hombrecitos que los llevaron hacia el plato volante que estaba descansando en las cercanías.

DENTRO DE LA NAVE

Volvamos al momento previo al “rapto”, que es cuando Barney se baja del vehículo para ver el objeto. Según el relato realizado bajo hipnosis, nuestro protagonista sacó una llave inglesa para defenderse, pues ve en el OVNI a un nazi y a un irlandés pelirrojo (que “suelen mostrarse hostiles a los negros”, según él) que lo miraba “por encima del hombro”. Los ojos del que parecía ser el jefe dejaron a Barney congelado.

Tras ser “capturados”, Betty y Barney son llevados a bordo de la nave. Dentro de ella ven a “el líder” y “el examinador”, ambos citados por Betty, que los describe como mongoloides, con ojos grandes y oblicuos y anchos rostros con una nariz prominente, aunque para su marido ésta estaba formada por simples orificios.





La pareja fue llevada a habitaciones distintas, donde fueron sometidos a la hoy clásica revisión médica, que incluyó cortes de pelo y uñas, revisión de genitales, introducción de rústicas y dolorosas agujas en el ombligo, extracción de cerumen, etc. (4). Lo de la aguja en el ombligo era un test de embarazo, según le explicaron a la víctima, cuyo inmenso dolor fue subsanado por el jefe a través de una imposición de manos. Betty conversó con el líder… ¡en inglés!, aunque luego matizaría diciendo que era un inglés con un acento que no fue capaz de identificar, mientras esperaba que Barney volviese de su examen. En eso estaban cuando Betty decide pedirle una prueba de esta experiencia al jefe, quien amablemente le dio a escoger. Ella optó por un libro.





Fue entonces cuando, ya en confianza, Eunice (el verdadero nombre de Betty) le preguntó de dónde procedían. El jefe contrapreguntó si ella sabía algo del universo. A pesar de la respuesta negativa, el ET sacó un mapa de la pared y le cuestionó si sabía cuál era el lugar de ella en el mapa. La mujer dijo que no, así que el jefe contestó que “si no sabe en qué lugar del mapa está, de poco le serviría que yo le dijese en cuál estoy yo”. Y se acabó el problema. En la consulta del doctor Simon, Betty dibujó el mapa que, dicho sea de paso, también había visto en sus sueños. El dibujo fue realizado por sugestión post-hipnótica, es decir, inmediatamente después de “despertar”. Ésta sería la única “prueba” que quedaba a disposición de los estudiosos, quienes ahora sólo tenían que ubicar las estrellas.





En eso estaban cuando ocurrió algo curioso: uno de los tripulantes entró con la dentadura postiza de Barney, llamando la atención del “jefe”. También trataron de sacarle los dientes a Betty, quien con una tranquilidad pasmosa les explicó que su esposo había perdido los dientes en un accidente y que por eso tenía unos postizos. Agregó que, cuando uno envejece, puede llegar a perder la dentadura. La explicación perturbó aún más a nuestro amable “líder”, quien no podía comprender eso de “envejecer”. Betty intentó vanamente aclarar el concepto. Cuando ya se estaban despidiendo, Betty sufrió la pérdida del preciado libro, que podría haber sido la única prueba de que un ser humano ha estado dentro de una nave alienígena. Y todo porque el jefe se arrepintió de la donación, porque sus amigos extraterrestres no querían que ella se lo llevara. Un libro como prueba irrefutable, superseres que desconocen una dentadura postiza…




Con marcianos así, no vale mucho la pena esperar el tan ansiado contacto.

LAS APRENSIONES DE SIMON

Tras mucho trabajar con la pareja, Benjamin Simon concluyó que todo le parecía “demasiado improbable, pues gran parte del material era de la misma naturaleza que los sueños (de Betty)”.

Pronto el psiquiatra se dio cuenta de que, cuando revivían la experiencia de la carretera (el OVNI siguiéndolos) ambos traían a colación detalles muy similares. Pero cuando recordaban la “abducción”, la cosa cambiaba. Mientras Betty conocía todos los detalles, Barney parecía no aportar mucho. Simon dijo que lo anterior sugería que el incidente de abducción no fue algo real, sino que Barney había adquirido su “conocimiento” sobre la experiencia tras oír repetidas veces a Betty contar sus pesadillas. Agregó que muchas de las cosas que Betty decía que habían sucedido a bordo del plato volante eran características de los sueños con simbolismos.

Y es que Eunice era una mujer muy posesiva e influyente para Barney, quien parecía someterse a sus designios sin chistar. En las cintas grabadas durante las sesiones, es posible notar el terror que genera la situación del avistamiento en el hombre. Pero Betty, cuando es llevada a bordo de la nave, se muestra muy tranquila, “como si estuviera describiendo un paseíto por el supermercado”. Simon también descubrió que las pesadillas de Betty eran idénticas a la historia que ella le contó posteriormente bajo hipnosis, lo que dejaría bastante claro que hay una evidente influencia de una en la otra.

Pero, ¿cómo saber que las pesadillas no son el fiel reflejo de un acontecimiento real?
Simon da algunas indicaciones bastante notables: Primero, los extraterrestres hablan un inglés con acento, pero Barney dice que no tienen boca.
Otra: los aliens no sabían lo que era el tiempo, pero cuando la pareja ya está abandonando el disco volante, el “líder” les dice que “esperen un momento”.
Algunos de esos detallitos resultan cruciales para comprender este caso. Por ejemplo, no podemos obviar que Betty Hill creía fervientemente en los OVNIS desde antes del avistamiento devenido en rapto, e incluso siguió muy interesada en este tema hasta sus últimos días.

LA PUBLICACIÓN DE LA HISTORIA

El relato del matrimonio Hill adquirió relevancia nacional gracias a que el periódico de Boston “Herald Traveller” publicó la historia, tomando los datos de una de las conferencias dadas por los Hill, lo que hizo que estos decidieran editar su versión de los hechos y “evitar inexactitudes”. Así surge la idea del libro de Fuller, extractos del cual serían publicados en la revista estadounidense “Look” en sus números del 4 y 11 de octubre de 1966.

Los artículos fueron acompañados de una amplia campaña publicitaria, que significó que la revista vendiera más copias que nunca antes en su historia. A pesar de ser parte interesada en el asunto, resulta destacable la honestidad del psiquiatra Simon quien, pese a compartir derechos de autor con Fuller, no agregó tintes parafernálicos a la historia y siempre fue escéptico del relato, como lo deja explícito en su introducción al libro “El viaje interrumpido”. Al respecto, dijo que Fuller “razonaba y especulaba en base a la evaluación de mi información”. El médico apoyaba la tesis de que todo fue una fantasía que los Hill creyeron y volvieron a contar bajo hipnosis.

Y ya que había libro, tendría que venir una secuela fílmica. El 20 de octubre de 1975 la NBC transmitió “The UFO Incident”, una dramatización del caso en horario de máxima audiencia.

Desde entonces, las denuncias de abducciones se dispararon.

Pese a esto, ufólogos de los clásicos, como Donald Keyhoe, aceptaban la historia del OVNI que seguía al auto, pero no el “rapto”. Incluso todavía en 1973 Keyhoe compartía la explicación de Simon.

LA ACTUACIÓN ESTELAR DEL MAPA ESTELAR

Tras la sugestión post-hipnótica que el doctor Simon realizó para que Betty dibujara el mapa que decía haber en la nave, el tema quedó en el aire a la espera de que alguien fuera capaz de interpretarlo.





Marjorie Fish, una profesora básica de 34 años (en 1966) aficionada a la astronomía, fue la encargada de sacar adelante esta empresa. Por supuesto, los ufólogos creyentes destacan la inteligencia y vivacidad de Fish, como una forma de ensalzar su “descubrimiento”, que significó un trabajo de unos seis años de hacer maquetas y leer muchos libros de astronomía en busca de la ubicación perfecta. Marjorie Fish visitó a Betty en 1969 para saber más del mapa.

La abducida le dijo que éste era una representación en tres dimensiones (que ella había visto a una distancia aproximada de un metro). Fish usó una gran habitación para colgar las bolas que hacían de estrellas. Finalmente pudo dar con la ubicación que le pareció adecuada, asignando a las esferas más grandes la posición que tienen en el espacio Zeta Retículi 1 y 2, de donde habrían procedido los extraterrestres.

En su mapa pudo catalogar 15 estrellas, aunque suele pasarse por alto que la profesora fue incapaz de encontrar una ubicación para las otras once estrellas. Pero, y sin afán de aguar la fiesta, lo cierto es que existen millones de ubicaciones posibles, dependiendo desde dónde se mire el mapa. Según nuestros patrones de búsqueda, podremos hallar diversas correlaciones, dada la amplitud de movimientos que nos permite la vaguedad del asunto.
Por ejemplo, el ufólogo francés Michel Carrouges notó que los trazos del mapa se correspondían con las grandes autopistas que existen en el noreste de Estados Unidos.
Si así fuera, los extraterrestres vendrían de Nueva York.

Siempre dudando de que Betty recordara la posición exacta de las 26 estrellas dos años después del hecho, Klass propuso al físico y adicto a los OVNIS Stanton Friedman un experimento:




Éste debía recordar un mapa similar al de Betty creado por Klass tras verlo durante unos segundos. Pese a conocer el mapa e ir preparado para recordarlo, Friedman respondió que sólo lo haría si el doctor Simon lo hipnotizaba. Claro, él sabía que el psiquiatra había muerto un mes antes.

LAS INFALTABLES DUDAS

Lo primero que hay que remarcar es que los problemas psicológicos de Barney son anteriores al rapto y no posteriores a él, como la gran mayoría de los ufólogos ha pretendido.

Asimismo, debemos indicar que muchos psicólogos sostienen que la hipnosis no permite separar la realidad de las fantasías, sobre todo si los hipnotizados se muestran convencidos de que los sueños reflejaban hechos ciertos.

La hipnosis no es “la” verdad, sino “su” verdad (la del hipnotizado). Tampoco sería bueno olvidar que, tras haber enviudado, Betty se metió de lleno en el mundillo ufológico y paranormal.

Comenzó a dar charlas, escribir libros y, de paso, vivió algunos fenómenos que ella atribuía a poltergeists. También se dijo que estaba dotada de capacidades psíquicas superiores y que era vigilada por la CIA o el FBI, que generalmente no tienen nada mejor que hacer que perseguir a una “abducida”.

Pero Betty tuvo otras experiencias:

Seis semanas después del “rapto” aparecieron en la cocina de su casa unos pendientes de oro que, según ella, perdió a bordo de la nave. Para Betty “obviamente los humanoides los encontraron y quién sabe cómo me los devolvieron”.

En otra ocasión dijo que una nave alienígena había sobrevolado la tumba de Barney.

También le puso nombre a algunos OVNIS, recibió mensajes telepáticos de sus secuestradores y aseguró que los tripulantes bajan de sus naves a hacer ejercicios para desarrollar la musculatura.

LA REFUTACIÓN DE SHEAFFER

Robert Sheaffer, se ocupó del caso Hill en un capítulo completo de su libro “Veredicto OVNI”.

Allí expresa sus variadas observaciones sobre el testimonio y algunas situaciones objetivas de la narración realizada por los Hill.

Veamos:

Uno de los aspectos fundamentales de la refutación de Shaeffer se refiere al tema del OVNI en sí. Según la descripción original, el cielo estaba despejado y la Luna se ubicaba hacia el sudoeste, en cuarto creciente. Betty dijo haber visto una estrella o planeta debajo de la Luna, y al rato vio otro objeto, que parecía una estrella más grande y que estaba ubicada encima del primer objeto. A éste lo creyó un OVNI.

Sheaffer descubrió que, efectivamente, había dos objetos además de la Luna, pues estaba Saturno, con un brillo de primera magnitud; Júpiter, doce veces más brillante que Saturno y ubicado encima de éste, y la Luna, sobre ambos.

Si realmente hubiera existido un OVNI, éste tendría que haber sido un tercer objeto bajo la Luna. Y Betty describió sólo dos. Todo fue una confusión con un planeta. La idea propuesta por Sheaffer no es descabellada.

Betty Hill habló de “estrella” para definir la forma del OVNI; Barney dijo que cuando ellos se detenían, también lo hacía el OVNI, que es precisamente lo que sucedería con un objeto (estrella, planeta) estático en el firmamento. Lo único verificable de lo que dijeron los Hill resultó erróneo. Ellos señalaron que ese día estaba despejado, cuando en realidad había nubes altas que cubrían cerca de la mitad del cielo, según lo investigado en los archivos meteorológicos por Robert Sheaffer.
La presencia de nubes podría haber causado la idea de movimiento en las luces del cielo.

LA CIENCIA FICCIÓN METE SUS MANOS

No son las anteriores las únicas objeciones. Una buena demostración de que gran parte de los caracteres presentes en la narración tenían antecedentes en la cultura popular la da el investigador estadounidense Martin Kottmeyer, quien en diversos estudios comprobó, por ejemplo, que muchos motivos del relato de Betty se hallan en la película “Invasores de Marte”, de 1953.

Kottmeyer también descubrió el nexo que había entre una serie televisiva y la descripción entregada a los investigadores por Barney Hill. El ufólogo señala que “fue durante el episodio 'The bellero shield' (de la serie ‘Outer Limits’) que sentí una misteriosa sensación de deja vu. Los ojos del extraterrestre eran inusualmente largos, siguiendo el contorno lateral de la cara. Rápidamente capté que estos ojos eran los mismos que fueron dibujados en ‘El viaje interrumpido’” (5).

Las similitudes iban aún más allá: tanto en la serie como en la descripción de Barney los seres no tenían orejas, cabello ni nariz, y su cráneo era como una bala inclinada en 45 grados. Barney incluso dijo que los ojos de los ET le hablaban (metafóricamente, claro), algo que también se decía en el argumento de “The bellero shield”.

Era demasiada coincidencia. Por esto, Kottmeyer se puso a trabajar, hasta que pudo descubrir que la primera emisión de ese capítulo fue el 10 de febrero de 1964, sólo 12 días antes de la sesión hipnótica donde Barney describía a los seres tal y como habían aparecido en la TV.

REDONDEANDO

Para entender cabalmente este caso, es necesario aclarar que tuvo dos partes claramente diferenciadas entre sí: la primera dice relación con el avistamiento de un fenómeno inexplicado para ellos (el que, ya sabemos, era Júpiter); la segunda se relaciona con el supuesto rapto, aparentemente ligado con los sueños de Betty Hill, además de las influencias que descubrieron Kottmeyer y otros.

Sin ninguna duda, el relato de Betty y Barney Hill sirvió como génesis social del tema de las abducciones, influyendo en todas ellas y generando el arquetipo que se repetiría por décadas. El modelo fue mutando gracias a los nuevos añadidos que se dieron con el paso de los años y reinventándose permanentemente, sin perder sus rasgos generales más acusados.

Esto ha llevado a los ufólogos a suponer que las abducciones, por tener ciertos aspectos similares entre ellas, debieran tener un origen real de características alienígenas. Curiosamente, hasta antes de su muerte Betty Hill se manifestó escéptica de las abducciones y llegó a declarar en contra de los “abductólogos”, a quienes calificó de ser “personas muy, muy destructivas, no les importa a quién puedan perjudicar con tal de vender sus libros, de hacer dinero” (6).

El caso Hill formó a toda una generación de abducidos, golpeando a la ufología en su totalidad. Los ET, que en los contactos se mostraban bonachones, se convirtieron en tipos relativamente malévolos.

Al respecto, alguién apuntó: “La mayoría de los misioneros galácticos de los años 50 debió de dar por imposible la salvación de la humanidad. Entonces, entraron en escena crueles alienígenas que experimentaban con los hombres y mujeres que se cruzaban en su camino”. John Fuller se excitó demasiado con este caso, y llegó a escribir que “si cabe pensar (…) que el incidente es real, resulta evidente que sus consecuencias pueden afectar a la Historia del mundo”. Dadas las consecuencias que este caso ha tenido para la historia del mundo, todo parece indicar que el incidente no tuvo lugar en lo que entendemos como “realidad”. Más o menos así está la cosa.


Betty Hill en 2003

NOTAS:
(1) Barney murió en febrero de 1969 como consecuencia de un derrame cerebral que, para los suspicaces, no tienen ninguna relación con su presunta experiencia con los extraterrestres. Betty, en cambio, falleció en octubre de 2004 de un cáncer.

(2) Fuller, John. “El viaje interrumpido”. Plaza y Janés. España. 1977. Pág. 200.

(3) El ufólogo escéptico Robert Sheaffer sugiere que las vibraciones, que según Barney se mantuvieron por unos 50 kilómetros, podrían haberse generado por alguna ondulación del pavimento.

(4) No deja de ser curiosa la precariedad de los instrumentos utilizados por los alienígenas.

(5) Kottmeyer, Martin. “Esos ojos que hablan”. Perspectivas Ufológicas. Nº 7. Febrero de 1996. Páginas 32-34. (6) Brookesmith, Peter. “La abuela de todos los abducidos”. “Fortean Times”. Nº 110. Londres. Inglaterra. Mayo de 1998. En castellano, “La Nave de los Locos”. Nº 13. Enero de 2002. Santiago. Chile. Páginas 14-18.

(6) Brookesmith, Peter. “La abuela de todos los abducidos”. “Fortean Times”. Nº 110. Londres. Inglaterra. Mayo de 1998. En castellano, “La Nave de los Locos”. Nº 13. Enero de 2002. Santiago. Chile. Páginas 14-18.

2 comentarios:

babau dijo...

Estimada Liria.
Sólo quería disculparme por todo el asunto gallego.
He estado revisando los comments en falsalibertad y creo que te traté con mucha rudeza y descortesía.
Por supuesto tu tenías razón.
Espero que nos volvamos a encontrar cuando salte otra vez alguna liebre interesante.
Saludos

Eddien Turgerman dijo...

ASÍ COMO LOS MUESTRAN FÍSICAMENTE ES UNA GRAN MENTIRA IMAGINARON DE UNA MENTE DISTORSIONADA, ELLOS SON SIMILARES A NOSOTROS LO QUE PASA ES QUE VIVEN EN AMOR UNIVERSAL Y POR ENDE NO DESTRUYEN SU PLANETA Y AMAN EL SER MAS SAGRADO A DIOS. NO MANIPULEN CON LA VERDAD
EDDIEN TURGERMAN. www.eddienturgerman.blogspot.com